sábado, 11 de agosto de 2012

Días de sombra y luz

Mi vida últimamente está dividida en dos facetas: trabajo y vida personal. 15 días dedicados a trabajar, ganar dinero, buscar algo realmente interesante, que me llene y con lo que disfrute, seguir formándome, refrescando los idiomas, empapándome de la actualidad en cuanto a mercado laboral e inmigración e incluso sigo echando currículums para cualquier otro currillo que con el que me pueda planificar mejor, que no tenga que trabajar de noche y que me permita echar unas horitas, de manera voluntaria aunque no desinteresada en orientación o ayudando a los de fuera ya que tal y como está el patio o soy la primera en formación y experiencia o me veo toda mi vida haciendo lo que ahora hago (y sólo de pensarlo me entran escalofríos).

En cuanto a mis otros 15 días ahora mismo son de disfrute absoluto y aquí dejo unas pequeñas muestras:

Creo que es el Jerte y si no lo es está en dicho valle

On the road

Viéndola esta mañana no sabía si era Madrigal o el Ganges
Y días de sombra...





 Menos mal que sólo me queda un día para volver a disfrutar de todas estas cosas...

jueves, 9 de agosto de 2012

Ésta es la actitud

A pesar de que hoy es un día difícil para mí porque podríamos estar celebrando un cumpleaños y desgraciadamente ya no está hoy me siento como el gallo de la foto y prefiero pasar esta triste fecha con una sonrisa por su recuerdo y por la foto, claro





Un beso grande grande te recuerdo siempre

miércoles, 8 de agosto de 2012

El cuento del ingeniero

Lo acabo de leer y me ha gustado mucho:



“Había una vez un ingeniero que fue llamado a arreglar una computadora de la que dependía gran parte del proceso productivo de una importante fábrica.




Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato.



Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo.



Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.



El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.



-”¿Cuánto le debo? “-preguntó.



- “Son mil euros, si me hace el favor.”



- “¿Mil euros? ¿Mil euros por unos momentos de trabajo? ¿Mil deuros por apretar un simple tornillito?



- ¡Ya sé que mi computadora es una parte fundamental de mi proceso productivo, pero mil euros es una cantidad disparatada!



- La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.”



El ingeniero asintió con la cabeza y se fue.



A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza procedió a pagarla en el acto.



La factura decía:



Detalle de servicios prestados



1. Apretar un tornillo……….. …. …. …. …. … 1 euro



2. Saber qué tornillo apretar………….. ….. 999 euros







Moraleja: Aprende a hacer valer tus conocimientos, y empieza a cobrar por lo que sabes, no por lo que haces.



miércoles, 1 de agosto de 2012

Para pensar un poquito



Para pensar un poquito....






Un resfriado ocurre cuando el cuerpo no llora...

Un dolor de garganta aparece cuando no es posible comunicar las aflicciones...

El estómago arde cuando la rabia no consigue salir...

La diabetes invade cuando la soledad duele...

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta...

El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan...

El corazón renuncia cuando el sentido a la vida parece terminar...

La alergia aparece cuando el perfeccionismo es intolerable...

Las uñas se quiebran cuando las defensas están amenazadas...

El pecho aprieta cuando el orgullo esclaviza...

La presión sube cuando el miedo aprisiona...

Las neurosis paralizan cuando el "niño interno" tiraniza...

la fiebre sube cuando las defensas denotan las fronteras de la inmunidad...

ANÓNIMO   Lo he cogido prestado de Km0personal

martes, 31 de julio de 2012

martes, 17 de julio de 2012

Amor a primera vista

Hoy toca un corto que me ha gustado. Dependiendo de lo que pensemos así nos ira...



viernes, 13 de julio de 2012

Mi móvil me lo robaron...


Ayer me fui a comprar con mis dos churumbeles montados en el carrito y aunque tengo la costumbre de colgar el bolso o la mochila del manillar, ayer debí pensar "si va a ser un momento" y además agregar más peso en la parte de delante, aunque se redujese a escasos cientos de gramos, me parecía demasiado y preferí dejarme la mochila detrás por aquello de compensar la carga.

El padre de las criaturas había quedado a comer con sus colegas y posteriormente tenía sesión de cartas por lo que sabía que la sobremesa se iba a prolongar más de la cuenta... y con dos niños de corta edad algo tan simple como lavarse la cabeza se puede convertir en un trabajo de horas si tenemos en cuenta que ayer a mis niños se les ocurrió la feliz idea de convertir mi modesta casa en un palacio de hielo con los efectos secundarios que ello conlleva: corre con la fregona para la cocina, ahora para el dormitorio y después para el salón. El caso es que cuando quise salir de casa eran más de las 8 de la tarde y como no sabía la hora de cierre de la tienda y me corría prisa porque nosotros sin leche podemos entrar en pánico, los subí en el carrito y me fui rauda y veloz a comprar dicho alimento y ya de paso alguna que otra cosilla más que siempre viene bien.

Lo eché en falta cuando ya volvía para casa que estaba convencida que lo había echado y cuando llegué a casa me llamé y me colgaron. Entonces pensé "me lo he dejado en la tienda" ¡Ingenua! al llegar la cajera me comentó que ya venía con la mochila abierta pero supuso que ya lo sabía y por eso no me dijo nada. Entonces masqué la tragedia... Me lo han robado... ¡Mi móvil!... ¡Mi adorado móvil!... Un aparato de última generación que no dejaba de ser un ordenador en miniatura con un montón de información.

Tengo que decir, con una cierta verguenza, que me siento como si estuviese de luto. Estoy convencida que si se me hubiese muerto la mascota no sentiría tanto dolor. Esta mañana mi marido me ha comentado de comprar otro un modelo distinto con las funciones que tienen ahora todos pero más barato pero yo me siento incapaz de tener otro que no sea el mio, es más, es que prefiero no tener ninguno ¿será normal lo que estoy sintiendo?

Lo que más me fastidia de todo es que me he quedado sin despertador y eso sí que me lo voy a tener que comprar.